
Cumbre Climática en Belém
¿Soluciones reales o feria comercial?
La COP30 en Belém, Brasil reunió a líderes de 30 países con el objetivo de enfrentar la crisis climática. Sin embargo, mientras las negociaciones se centraban en cómo adaptarse a los desastres naturales cada vez más frecuentes, la ciudadanía mostraba un interés genuino en soluciones inmediatas y accesibles.
Adaptación como estrategia oficial
Las discusiones giraron en torno a la financiación de pérdidas y daños ocasionados por huracanes, sequías, terremotos, inundaciones, incendios y pandemias. El enfoque predominante fue aceptar estos fenómenos como parte “normal” de la vida y destinar grandes inversiones para mitigar sus consecuencias. Este planteamiento reactivo no aborda la raíz del problema: reducir emisiones y transformar los hábitos que generan el cambio climático.
La paradoja de la alimentación
En contraste, las áreas abiertas al público ofrecieron un escenario muy distinto. Miles de asistentes participaron en conferencias sobre el impacto de la alimentación en el clima y probaron alimentos veganos por primera vez. La respuesta fue entusiasta: sonrisas, curiosidad y un marcado interés por proteínas vegetales. Mientras la ciudadanía se mostraba ávida de conocimiento sobre la alimentación a base de plantas y las consecuencias de la ganadería, los acuerdos oficiales ignoraban la solución más inmediata y eficaz: adoptar una dieta de origen vegetal. La cumbre, más feria comercial que encuentro decisivo, repitió fórmulas ya conocidas desde la Cumbre de París en 2015.
Principales acuerdos oficiales
El “Belém Package”, aprobado por 195 países, incluyó:
Movilizar 1.3 billones de dólares anuales para acción climática hacia 2035.
Duplicar la financiación para adaptación en 2025 y triplicarla en 2035.
Fondo de pérdidas y daños operativo con ciclos de reposición.
Lanzamiento de la Misión Belém 1.5° para mantener el límite de temperatura del Acuerdo de París.
La realidad en Brasil y la Amazonia
Brasil es el exportador # 1 de carne de res del mundo, lo que conecta directamente con deforestación.
En mayo de 2025 se perdieron 960 km² de selva amazónica, un área mayor que Nueva York, y un 92% más, que en mayo 2024.
En los últimos 50 años, la Amazonía ha perdido casi el 20% de su cobertura forestal.
Estos datos debieron haber generado una discusión sobre el papel del metano, gas de efecto invernadero unas 80 veces más potente que el CO₂ en el corto plazo. Sin embargo, el enfoque se mantuvo en el dióxido de carbono. Mientras se hablaba de tecnologías “verdes”, se ignoraba el impacto de la dieta y la ganadería. El reporte Livestock’s Long Shadow de la FAO (2006), que analiza las emisiones de metano, óxido nitroso y el uso del suelo, sigue siendo tan relevante hoy como entonces, pero nadie parece haberlo leído.
El verdadero enfoque
La solución al problema climático no depende solo de acuerdos internacionales ni de inversiones millonarias. No podemos esperar a que las autoridades discutan el papel de la ganadería o que se atrevan a tomar medidas impopulares.
Un hábito cotidiano que puede transformar la historia de la humanidad es la elección consciente de lo que consumimos cada día. La alimentación a base de plantas es sana, sustentable y deliciosa, el futuro del planeta depende de lo que decidas hoy.
